Ya las malditas lo habrán sentido. La gota de dulce ensueñoso, espeso y rico, dulce de fría leche pasada al calor que cayó desde mi plato de cerámica al suelo. No la vi en su trayecto, solo sentí el ruido de la espesa gota golpeando el suelo, si fuese una hormiga, sonaría como una bomba cayendo desde mil metros de altura. La verdad no se si ellas escuchan o hacen todo por hormonas. Como un Gatito en confianza con su olfato. ¿O no eran los perros? Si no lo limpio pronto, pronto llegaran y será más difícil. Un leve combate, fácil para mí y difícil para ellas. Es molesto, pretendo no estarlo mientras las ahogo en cloro, químico como el cloro. Pues de Ellas hay más en el mundo, que de los míos propios. Solo que me quede pensando en sí; aquella conversación tenía que suceder de ese modo o si solo es mi anhelo, anhelando que sea verdad. Que la versión de la historia verdadera, sea la mía. Me quede unísono al sonido de los pájaros y creo que son más naturales que los míos. A excep...