Por qué escribo

¿Por qué escribo?


    “¿Por qué escribo? Me lo he preguntado muchas veces. Me gusta escribir, siempre lo hice, hace un tiempo no lo he vuelto hacer. Solo en ciertas ocasiones en las que verdaderamente me ahogo, y si tengo que agarrarme de un par de líneas textuales para no irme de fondo, lo hago.  Hace un tiempo no me hallo escribiendo, tal vez me perdí en el camino, aun así siento que en la proximidad del tiempo me encontraré de nuevo, y tendré algo para decir, tal vez en unos meses, unas semanas, tal vez en unos años.
     El camino al interior, la introspección de la escritura nos acerca a lo que tenemos y lo que tememos. En una sociedad de fragmentados pocos gustan de conocerse, y prefieren permanecer en la superficialidad del espectáculo llamado vida, ¿Por qué no muchos escriben?, yo escribo porque es una forma de explorarme, es una forma de entender la locura de cada uno, antes que ésta se desvanezca por siempre en los estímulos externos.
     En otras ocasiones me he visto como lo que soy, un simio recién evolucionado, a la deriva en nuestra piedra que cae, admirado y estupefacto de la realidad, amarrado del arte por la frivolidad de la existencia, transfigurando, descomponiendo, recreando la realidad. Como el religioso temeroso, el drogadicto empedernido; un animal con la oportunidad que no quiso, y que ahora escribe para soportar los fuertes vientos de lo absurdo. Como parte de mi razón de existencia, la escritura figuró desde que era niño. Escribir, una herramienta más, sin tanto sentido.
     En otras situaciones me he visto como lo que soy, soy arte, un complejo organismo compuesto por miles de sistemas que trabajan a la par, en una sintonía, la psicodelia hecha materia. Soy el cerebro, el aparato más complejo en el sistema solar, y posiblemente en este lado de la galaxia. Antes de mí, el infinito, después de mí, el infinito, y soy lo finito. La envidia ajena, porque la única forma en que se puede apreciar el universo es la finitud. Digno del arte que somos, es el arte que producimos, entonces escribir es de lo, más magnífico, con mucho sentido.
     Cuando escribo, hay momentos en los que escucho  mi niño interior, ¿Por qué todos nos deshacemos de él?, veo niños que les roban la infancia, para en unos años vivir en la ilusoria confortabilidad, o en la vitalidad de la rebeldía. Entonces escribo porque estuve siempre sometido y era un acto más de revolución de conciencia. Escribir la rebeldía; algo de sentido.
   He dejado de escribir mucho tiempo, esperando tener algo que decir, pero a veces el explorador onírico resuena por las mañanas, estuve en muchos mundos, adicto a los sueños, escribiendolos en mi bitácora, una y otra vez. ¿Como un rechazo de mi realidad?, ¿Como una amplificación y vitalidad de ella? En todo caso, “¿Por qué escribo?” Dependerá de cuándo me lo pregunte; con todo el sentido.


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